El asesinato de Maritza Garnica Sepúlveda, mujer trans en Samaniego, evidencia patrones de “limpieza social” marcados por estigmatización previa e impunidad. El crimen, presuntamente vinculado a Comuneros del Sur, refleja la persistente violencia por prejuicio y la ausencia de garantías estatales para la vida de mujeres trans en Colombia.
