24 de abril de 2025. En la noche del lunes 21 de julio, Nerlis Isabel Henríquez Barraza, mujer lesbiana de Barranquilla, fue asesinada en el barrio San Roque tras recibir un disparo en la cabeza. El hecho ocurrió en plena vía pública, en la intersección de la carrera 36 con calle 37, cuando un sujeto armado se acercó directamente a ella y le disparó a quemarropa. La víctima fue trasladada al Hospital General de Barranquilla, donde se confirmó su fallecimiento.
Rechazamos de manera categórica este crimen que, más allá de un hecho individual, se inscribe en un patrón reiterado de violencia hacia las mujeres en el departamento del Atlántico, y del riesgo inminente que viven trabajadoras sexuales en la ciudad. La crueldad del acto, la modalidad con la que fue ejecutado, las amenazas previas y el contexto de exclusión en que vivía Nerlis no pueden ser tratados como un simple hecho de intolerancia o riña personal. Estamos ante un homicidio que reproduce la violencia estructural que enfrentan muchas mujeres en contextos de pobreza, informalidad laboral y criminalización social.
Este asesinato se suma a una larga lista de hechos. El Observatorio de DD. HH de Caribe Afirmativo registra 49 casos a casi cumplirse 7 meses del año 2025. Una cifra desalentadora que expone el crecimiento de violencia en Colombia, tal como se anunció en la audiencia CIDH sobre violencia en el país. Es importante destacar que Nerlis había recibido amenazas recientes por parte de desconocidos y conflictos laborales con otras trabajadoras sexuales, según versiones de sus allegados. Sin embargo, no existen indicios de que se hubieran activado rutas efectivas de protección, lo que expone las graves fallas institucionales para atender y prevenir la violencia basada en prejuicio.
Caribe Afirmativo exige a las autoridades una investigación pronta y con enfoque diferencial, que contemple la hipótesis de crimen por prejuicio y active el Protocolo de investigación para homicidios de personas LGBTIQ+ tal como lo establece la Directiva 006 de 2023 de la Fiscalía General de la Nación. Además, solicitamos que se garantice la protección de las mujeres trabajadoras sexuales que puedan estar en riesgo en la zona.
Este nuevo crimen es un llamado urgente a reforzar la acción del Estado en los territorios donde la vida de las personas LGBTI+ continúa siendo desechable para quienes empuñan las armas o perpetúan la discriminación. Nerlis Isabel Henríquez, conocida cariñosamente como “La Repollito”, no era solo una víctima. Era una mujer con una historia, una vida, una identidad y unos derechos que hoy fueron arrebatados.
