La jornada electoral transcurrió en términos generales con normalidad y permitió el ejercicio del derecho al voto de personas trans en distintos territorios del país. Sin embargo, la observación ciudadana identificó persistentes desafíos relacionados con el desconocimiento del protocolo de voto trans, situaciones de trato discriminatorio y algunos riesgos electorales asociados a irregularidades en los puestos de votación.

08 de marzo de 2026. Al cierre de la jornada, el ejercicio de observación sobre participación política de personas trans recopiló reportes provenientes de distintos municipios y ciudades, entre ellas Barranquilla, Soledad, Cartagena, Cali, Medellín, Florencia, Ciénaga, entre otros.

Los reportes permitieron identificar una participación activa de personas trans como votantes y observadoras, así como la presencia de votantes de la diversidad sexual en varios puestos de votación. En algunos lugares se reportó la llegada de entre dos y cinco personas trans o no binarias durante la jornada, mientras que en otros puestos las observadoras señalaron ser las únicas personas trans presentes al momento de votar.

Aunque la mayoría de los reportes indican que las personas trans lograron ejercer su derecho al voto, también se registraron situaciones que evidencian vacíos institucionales en la implementación del protocolo de voto trans, especialmente relacionados con el manejo de cambios de nombre, el uso del nombre identitario y el trato respetuoso de la identidad de género.

Casos que evidencian brechas institucionales

Al finalizar la jornada, uno de los casos reportados ocurrió en la Universidad del Valle, sede Meléndez, en Cali, donde dos personas trans enfrentaron dificultades durante el proceso de votación. De acuerdo con el reporte, los jurados de votación cuestionaron inicialmente su participación debido a que en el sistema aparecían sus nombres anteriores, lo que generó confusión entre los funcionarios.

Durante el procedimiento, sus cédulas fueron retenidas temporalmente mientras los jurados realizaban llamadas para verificar la situación con personal de la Registraduría. Tras esta verificación, finalmente se les permitió votar. No obstante, ambas personas manifestaron haberse sentido expuestas y discriminadas durante el proceso.

Adicionalmente, indicaron que en el certificado electoral se registraron sus nombres anteriores, pese a que solicitaron que se utilizara su nombre identitario, lo cual no fue atendido por los funcionarios del puesto de votación.

Otro caso registrado en la Universidad Icesi, también en Cali, evidenció dificultades similares. Allí, un votante trans fue cuestionado por inconsistencias entre el nombre registrado en el sistema digital y su documento de identidad. Durante la verificación, una funcionaria mencionó en voz alta su nombre anterior frente a otras personas, lo que generó incomodidad y exposición innecesaria.

Según el reporte, la funcionaria indicó inicialmente que la mesa de jurados debía decidir si la persona podía votar, situación que fue controvertida por el votante, quien defendió su derecho citando el protocolo de voto trans. Finalmente, se le permitió ejercer su derecho al voto.

Riesgos electorales observados durante la jornada

Además de las situaciones relacionadas con el voto trans, el ejercicio de observación también identificó riesgos electorales asociados al funcionamiento general de algunos puestos de votación.

Entre los principales riesgos reportados se encuentran:

  • Irregularidades en la entrega de material electoral, como la distribución de consultas o tarjetones a votantes que no los habían solicitado.
  • Confusión en la asignación de mesas de votación, con votantes que fueron enviados a mesas incorrectas por funcionarios de apoyo logístico.
  • Fallas en sistemas biométricos, particularmente en casos donde las bases de datos no reflejan cambios recientes de nombre o sexo registral.
  • Resistencia de algunos funcionarios públicos y miembros de la fuerza pública a responder preguntas de observación electoral, en algunos casos acompañada de respuestas altaneras.

Asimismo, durante la jornada se reportaron alertas sobre posibles prácticas de riesgo electoral en los alrededores de algunos puestos de votación, entre ellas aglomeraciones de personas vinculadas a campañas políticas y presuntas prácticas de intermediación del voto. Estas situaciones requieren seguimiento institucional para determinar si podrían estar relacionadas con posibles prácticas de compra de votos u otras conductas que afectan la transparencia electoral.

Percepción de la jornada

En términos generales, las personas observadoras coinciden en que la jornada transcurrió sin incidentes generalizados que impidieran el ejercicio del voto, y que las personas trans pudieron participar en el proceso electoral.

No obstante, también señalaron que en varios casos las personas trans tuvieron que explicar o exigir el cumplimiento del protocolo frente a funcionarios que no tenían claridad sobre su aplicación, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los procesos de capacitación institucional.

La persistencia de prácticas como la malgenerización, el uso público del nombre anterior o el desconocimiento del protocolo refleja que aún existen barreras culturales e institucionales que afectan la experiencia de participación política de las personas trans.

¿Qué paso con las candidaturas LGBTIQ+?

El proceso electoral también deja aprendizajes importantes sobre la participación política de las personas LGBTIQ+ como candidatas, candidates y candidatos, un fenómeno que, aunque ha crecido en los últimos años, sigue enfrentando importantes desafíos estructurales en Colombia. De 32 candidaturas, al menos 24 manifestaron haber tenido unas jornadas tranquilas en el proceso electoral. 

Las candidaturas de personas LGBTIQ+ no solo representan una ampliación de la diversidad en los escenarios democráticos, sino también una disputa por el reconocimiento y la representación política de comunidades históricamente excluidas de la toma de decisiones públicas. Su presencia en contiendas electorales contribuye a visibilizar agendas relacionadas con igualdad, derechos humanos, inclusión social y lucha contra la discriminación.

La experiencia de los últimos procesos electorales muestra que estas candidaturas continúan enfrentando riesgos específicos, entre ellos discursos de odio, desinformación, ataques basados en prejuicios y cuestionamientos centrados en la orientación sexual o identidad de género de las personas candidatas, en lugar de sus propuestas programáticas.

Retos hacia futuros procesos electorales

A partir de los hallazgos de esta jornada, se identifican varios desafíos para fortalecer las garantías de participación política en futuros procesos electorales:

  • fortalecer la capacitación de jurados de votación y funcionarios electorales sobre el protocolo de voto trans;
  • garantizar mayor visibilidad del protocolo en los puestos de votación;
  • mejorar la actualización de los sistemas biométricos y bases de datos electorales;
  • prevenir prácticas de discriminación y malgenerización en los procesos de identificación;
  • reforzar los mecanismos de prevención y control de delitos electorales, incluyendo la compra de votos y otras prácticas de presión sobre el electorado.

El cierre de la jornada deja una conclusión clara: la democracia se fortalece cuando todas las personas pueden participar en condiciones de igualdad, respeto y dignidad, y garantizar ese objetivo requiere no solo normas y protocolos, sino también su aplicación efectiva en todos los territorios.