09 de marzo de 2026. Desde Caribe Afirmativo y el proyecto Enterezas participamos en la 70ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), llevando a este escenario internacional una conversación urgente sobre democracia, derechos humanos y el impacto de los discursos de odio en la garantía de derechos.
El contexto actual plantea preocupaciones profundas. En distintos países del mundo se evidencia un crecimiento de los discursos de odio, retrocesos en las instituciones democráticas y una creciente polarización política que amenaza los avances alcanzados en materia de derechos humanos, especialmente para mujeres y personas históricamente discriminadas.
Estos discursos no son fenómenos espontáneos. Con frecuencia responden a estrategias políticas que utilizan el miedo, la desinformación y la estigmatización para frenar transformaciones sociales. En Colombia esto se ha evidenciado con claridad a través de narrativas como la llamada “ideología de género”, que han sido utilizadas para atacar a las personas LGBTIQ+ y debilitar el debate democrático.
La situación se agrava cuando estos prejuicios se trasladan a las instituciones y terminan reproduciéndose en las decisiones públicas. Esto genera barreras de acceso a la justicia y profundiza las desigualdades que enfrentan mujeres afrodescendientes, indígenas, migrantes, personas con discapacidad y personas LGBTIQ+.
En este escenario, desde la CSW70 señalamos la necesidad de que los Estados asuman compromisos transformadores para enfrentar estas dinámicas. Esto implica integrar enfoques interseccionales y antirracistas en las políticas de prevención y respuesta frente a la violencia de género, aplicar estándares de debida diligencia reforzada en casos de violencia sexual y fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas dentro de los sistemas de justicia.
Asimismo, hacemos un llamado al sistema multilateral para fortalecer los mecanismos de monitoreo frente al uso político del odio y para apoyar de manera decidida a las redes feministas y de derechos humanos que, desde los territorios, sostienen la defensa de la democracia y la dignidad humana.
Enfrentar los discursos de odio no es solo una tarea de protección de derechos. También es una condición indispensable para defender la democracia, construir paz y garantizar sociedades más justas e incluyentes.
