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“El sistema está hecho para que huyamos”: la denuncia de una mujer trans negra desde el exilio

20 de noviembre de 2025. En el marco del Día de la Memoria Trans desde el proyecto Construyendo Puentes, Tejiendo Caminos —financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), a través del Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena de Indias, conversamos con la mujer trans garífuna Aneiry Zapata Sturridge. Su voz nos recuerda que esta fecha no solo convoca a honrar a quienes ya no están con nosotras, sino también a escuchar a quienes resisten en el exilio. Nacida en Honduras, estuvo en calidad de refugiada en Estados Unidos y actualmente es residente. Es coordinadora de la organización de Black LGBTQIA+ Migrant Project (BLMP), y desde ese espacio alza su voz para desafiar la narrativa simplista que reduce la movilidad humana a una búsqueda económica. Su testimonio es un espejo de la realidad de cientos de personas LGBTIQ+ refugiadas en EE. UU.: el desplazamiento no es una elección, sino el resultado de un sistema diseñado para la exclusión.

En conversación con Caribe Afirmativo, Sturridge desmantela la presunta complicidad entre los gobiernos de Latinoamérica y Estados Unidos, denunciando cómo la transfobia, el racismo y la violencia estructural se entrecruzan para forzar el exilio. Su perspectiva es clara: no se trata de que el sistema funcione mal, sino que cumple exactamente con todas las indicaciones para lo que fue creado. En sus palabras, el modelo no está hecho para personas como ella —negras y LGBTIQ+— y su único objetivo es moverlas y quitarles los pocos recursos que poseen.

El “sueño americano”: territorio violento para las personas trans refugiadas 

Desde su experiencia como mujer trans, garífuna y afrodescendiente, Aneiry Sturridge explica cómo el racismo, la transfobia y la violencia estructural se fusionan para obligar a muchas personas trans a huir de sus países. Para la activista, la realidad es ineludible: “Vivimos en un sistema que no fue creado para personas como nosotras: negras y LGBTIQ+”. Considera que la estructura social, o el sistema como ella menciona, no tiene fallas, sino que está diseñado sin enfoque diferencial, en detrimento de las personas LGBTIQ+, refugiadas, afrodescendientes, etcétera. 

Esta realidad se profundiza durante el proceso de desplazamiento forzado y se replica durante el proceso de acogida en los países de destino. Aneiry, quien llegó a Estados Unidos, relató cómo fue su proceso de solicitud de refugio en el país y sintió que fue criminalizada. La hondureña recalca que este desplazamiento forzado es una cadena bien aceitada: mientras que los países latinoamericanos crean el escenario de pobreza para forzar la huida, “el sistema estadounidense está creado para recibirnos porque somos mano de obra gratis”. Relata que estuvo seis meses detenida en un centro de inmigración, experimentando el constante miedo a la incertidumbre. Su único delito, afirma, fue huir de su país de la violencia. La situación se agravó cuando las autoridades migratorias le impusieron una fianza de 5000 dólares para salir del centro de detención, un monto que, para una persona que lo dejó todo en Honduras, lo sintió como una condena. 

Luego de lograr salir del centro de detención, Aneiry enfrentó las barreras de un sistema que, tal como ella explicó, no está diseñado para quienes lo necesitan. Los mecanismos de acompañamiento en Nueva York operan principalmente en inglés, lo cual representa una dificultad adicional para una persona cuya lengua materna es el garífuna.

Aneiry también expone que el sistema policial en Estados Unidos tiene graves fallas en sus procedimientos, señalando cómo han matado a personas negras, incluso ciudadanas estadounidenses, porque las autoridades “sintieron que lo negro era alarmante, peligroso”. Por ello, insiste en la necesidad de desafiar este sistema para que todas las personas puedan cohabitar en un mismo espacio.

La memoria trans para recordar aquellas que huyeron de sus países

En el contexto del Día de la Memoria Trans, Aneiry considera que es necesario recordar y amar a “las que están aquí”, pero que tuvieron que dejar su proyecto de vida en sus países por la falta de garantías para la construcción de una vida digna. Su activismo se alimenta de la esperanza de que “Honduras algún día acepte a las personas trans” y que la huída no sea el único mecanismo disponible para garantizar sus vidas. 

El ideal de Aneiry es que una mujer trans negra pueda sentirse segura en sus tierras, amar a su pueblo y ejercer sus oficios sin temor, pero como la realidad es diferente, la activista subraya un cambio educativo para garantizar que las mujeres trans refugiadas puedan vivir con dignidad en los territorios de acogida. Insiste en que, aunque se puedan cambiar las leyes, si la sociedad no está dispuesta a ser educada, nada cambiará. “Yo siempre he dicho que no te protege el papel, sino la educación”. 

Finalmente, su mensaje a los gobiernos de la región es contundente: “dejen de criminalizar a las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo”. Su mensaje final a los líderes de Latinoamérica es que distribuyan los recursos de forma más equitativa para que el pueblo no padezca tanta pobreza: “No estamos migrando: estamos huyendo de realidades que causan ustedes, junto con los Estados Unidos”.

La memoria tras las personas trans que huyen de sus territorios

El testimonio de Aneiry Sturridge nos obliga a resignificar el Día de la Memoria Trans a la luz del desplazamiento forzado transfronterizo y las condiciones estructurales que obliga a las personas trans a dejar sus países.. No se trata solo de recordar a quienes fueron víctimas fatales de la transfobia en su país de origen, sino de extender esa memoria y esa denuncia a quienes buscan refugio en medio de barreras y violencias institucionales. La memoria trans, en el contexto de la movilidad humana, es un acto político y de supervivencia que exige a los Estados reconocer que la persecución por identidad y expresión de género es una forma de persecución política. 

En este sentido, desde Caribe Afirmativo aunamos esfuerzos con la AECID mediante el proyecto “Construyendo Puentes, Tejiendo Caminos” para mejorar la capacidad de las organizaciones LGBTIQ+ de la región para realizar incidencia y construir garantías para que se garantice el acceso a la protección internacional desde un enfoque de diversidad sexual y de género. Mediante la construcción de redes de trabajo y apoyo, podremos lograr que los casos como los de Aneiry, sean cada vez menos frecuentes.