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Escalada de amenazas armadas contra mujeres trans en Cesar y Magdalena

En las últimas semanas, diversos panfletos atribuidos a estructuras armadas como las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) han circulado en municipios del Cesar y el Magdalena, elevando las alertas sobre el aumento del control territorial, la imposición de normas de conducta y la amenaza directa a habitantes de las zonas urbanas y rurales.

Los documentos, difundidos en Valledupar, Pueblo Bello, Codazzi, La Paz y otros municipios, anuncian supuestas “presencias político-militares” y promesas de “seguridad y convivencia”, mientras enlistan a personas consideradas “objetivos militares”, en su mayoría jóvenes consumidores de drogas, habitantes de calle o presuntos infractores de normas locales impuestas por los grupos. En varios panfletos se hace referencia a la intención de “limpiar” el territorio, un lenguaje que recuerda prácticas violentas de control social vividas en la región durante décadas.

En paralelo, el EGC difundió un mensaje dirigido a autoridades locales y líderes sociales, en el que anuncia la toma de “control absoluto” en partes del Cesar y declara objetivo militar a quienes consideren aliados de grupos rivales. La organización armada afirma que no permitirá actividades que, a su juicio, “alteren el orden”, advirtiendo de graves consecuencias económicas y humanas.

Amenazas a mujeres trans en Santa Marta

A estos hechos se suma una nueva denuncia recibida por organizaciones de derechos humanos en el Magdalena: en el sector de Mamatoco, en Santa Marta, varias mujeres trans fueron abordadas por hombres que se identificaron como integrantes de un grupo armado con presencia urbana en la ciudad. Según relataron, los sujetos exigían el pago de “cuotas de seguridad” para permitirles trabajar en la zona, acompañando la intimidación con amenazas de muerte en caso de no cumplir con los cobros.

Los testimonios señalan que los agresores han incrementado su presencia en los últimos días, realizando rondas nocturnas. La situación ha generado desplazamientos silenciosos, miedo generalizado y el cierre de espacios de trabajo para estas mujeres, quienes históricamente han enfrentado violencia por prejuicio y extorsiones disfrazadas de “regulación territorial”.

Escenario de riesgo creciente

La reaparición y circulación masiva de panfletos, sumada a las amenazas a poblaciones históricamente vulnerables, preocupa a líderes sociales y defensores de derechos humanos, que advierten un repunte del control armado en zonas urbanas y periurbanas. Caribe Afirmativo insiste en la necesidad de una respuesta institucional inmediata que brinde garantías de seguridad, investigue los hechos y atienda los riesgos diferenciados que enfrentan mujeres trans, jóvenes y comunidades locales.

Mientras tanto, en el Cesar y el Magdalena persiste el temor por la disputa territorial y la imposición de normas violentas que buscan reemplazar la autoridad civil. La comunidad, entre el miedo y el silencio, continúa esperando una acción estatal que impida que estos panfletos se conviertan —como tantas veces ocurrió en el pasado— en el preludio de nuevas violencias.