28 de marzo de 2026. Recientemente se confirmó el asesinato de Eric Fernando Gutiérrez Molina, un hombre gay, auxiliar de vuelo de American Airlines. Sin embargo, para Caribe Afirmativo está nueva muerte no debe como un hecho aislado. Es, por el contrario, una señal más —grave, dolorosa y profundamente alarmante— de un patrón de violencia que se continúa consolidando en Antioquia y que hoy exige una respuesta contundente del Estado colombiano.

De acuerdo con la información pública disponible, Gutiérrez Molina desapareció en Medellín durante una escala laboral, luego de salir en la noche en el sector de El Poblado. Fue visto por última vez tras compartir con personas desconocidas y desplazarse posteriormente a otro lugar. Horas después, se perdió todo rastro.

Las investigaciones han señalado que el caso podría estar relacionado con redes criminales que operan mediante el uso de escopolamina, una sustancia utilizada para someter a las víctimas, generar desorientación, pérdida de memoria y facilitar delitos como hurto o secuestro. El uso de sustancia y otras formas para someter a las víctimas ha sido un modus operandi registrado por el Observatorio de DD.HH de Caribe Afirmativo desde el 2023, con los crímenes contra hombres gays y bisexuales justamente en el área metropolitana de Medellín.

Días después, las autoridades confirmaron el hallazgo de su cuerpo en zona rural del suroeste antioqueño, cerrando con tragedia una desaparición que desde el inicio mostró elementos preocupantes: desorientación, cambios abruptos de ubicación, pérdida de contacto y la presunta intervención de terceros.

Este caso no solo evidencia un modus operandi reiterado: personas que, tras compartir en espacios nocturnos, son abordadas, conducidas a otros lugares, intoxicadas —presuntamente con escopolamina— y posteriormente despojadas, desaparecidas o asesinadas. Hoy, este patrón no puede seguir siendo tratado como hechos aislados.

Expresamos nuestra profunda preocupación por el incremento de estos casos. Según los registros recientes, ya son 23 asesinatos de personas LGBTIQ+ en Colombia y gran parte de los casos concentrados especialmente en Antioquia, lo que evidencia una situación estructural de riesgo que requiere atención urgente, articulada y prioritaria.

Este escenario plantea serios cuestionamientos sobre la capacidad institucional para prevenir, investigar y sancionar estas violencias, así como sobre la posibilidad de economías criminales que operan con relativa impunidad en contextos urbanos y turísticos. Por ello, exigimos una investigación exhaustiva, pronta y transparente sobre la muerte de Eric Gutiérrez Molina, que permita esclarecer los hechos, identificar a los responsables y judicializarlos. Es importante ahondar en la ste este patrón criminal evitando su fragmentación en casos individuales.

Asimismo, la adopción de medidas urgentes de prevención, especialmente en zonas de alta circulación nocturna y turística. Se requiere la articulación entre autoridades locales, nacionales e internacionales, dada la naturaleza transnacional de algunas víctimas. De igual manera, la generación de alertas tempranas y campañas de información, que adviertan sobre los riesgos a los que se pueden enfrentar las personas y promuevan estrategias de autoproteccion.

Lo ocurrido no puede ser reducido a un hecho fortuito ni a un riesgo individual. Estamos ante una forma sistemática de violencia urbana, que combina crimen organizado, uso de sustancias y contextos de vulnerabilidad.

Nos solidarizamos con familiares y amistades de Eric Gutiérrez, esperando justicia en este caso.