Agosto 21 de 2025. Desde países como Venezuela, Perú, Argentina, Ecuador, Brasil, México y Colombia, las organizaciones LGBTIQ+ que brindan acompañamiento a personas en situación de movilidad humana comparten un objetivo conjunto, se trata de la protección y acompañamiento a personas migrantes con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas más allá de la atención. Es la transformación de estructuras, exigencia de justicia social y la construcción de redes comunitarias.
En el marco del proyecto “Construyendo puentes, Tejiendo caminos”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) a través del Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena de Indias. e impulsado por más de 20 organizaciones que trabajan con población migrante, refugiada y retornada LGBTIQ+ en la región, nos reunimos para dialogar sobre sus experiencias, retos y propuestas con respecto a preguntas como: ¿Qué necesitan para seguir protegiendo a quienes huyen de la violencia, el rechazo o la pobreza? ¿Qué les impide hoy responder de forma efectiva? de cara al reconocimiento de las realidades, las necesidades en términos de políticas migratorias en los países y la oportunidad de construir un plan de formación de capacidades internas.
El ejercicio fue un diagnóstico que arrojó como resultado la necesidad urgente de brindar acompañamiento jurídico, contención emocional, orientación médica y en cuanto a regularización pero con ello se hace evidente el panorama de los recursos escasos, el desconocimiento por parte de las instituciones y el encontrarse muchas veces en contextos hostiles en términos políticos.
En medio de una región en la que se migra constantemente la posibilidad de construir una red articulada es una oportunidad para resistir. Por esta razón, la posibilidad de tener espacios internos de formación son importantes porque garantizan la prestación de un servicio especializado y en articulación internacional, basados en la construcción de redes y alianzas entre las organizaciones participantes. Hasta el momento este diagnóstico dio cuenta de algunas necesidades.
¿Qué falta?
- Fortalecimiento jurídico: conocimiento práctico del Derecho Internacional de los Refugiados, , aplicación efectiva de la Declaración de Cartagena y los Principios Interamericanos, rutas claras para el litigio estratégico en defensa de personas LGBTIQ+ en movilidad.
- Protección con enfoque diferencial: reconocimiento legal del nombre identitario, acceso a vías complementarias de protección, acciones frente a la trata de personas y la apatridia.
- Herramientas psicosociales: protocolos regionales de remisión de casos, formación en primeros auxilios psicológicos, espacios de cuidado colectivo y salud mental.
- Incidencia política y visibilidad: acceso a mecanismos de participación en políticas migratorias, campañas que narran las realidades de las personas LGBTIQ+ migrantes, alianzas con movimientos feministas, afrodescendientes, indígenas y de derechos humanos.
Desde estas voces, el proyecto ha recogido experiencias significativas para la elaboración de una hoja de ruta colectiva que nace desde la experiencia, la urgencia y la esperanza. El plan para el fortalecimiento de capacidades que se construye con las organizaciones incluirá procesos de formación jurídica y psicosocial, acompañamiento técnico, desarrollo de herramientas digitales y estrategias de comunicación pública. Pero también buscará algo más profundo: fortalecer una red que no solo responde a emergencias, sino que imagina y exige un mundo más justo, donde la movilidad no sea castigo y la diversidad no sea motivo de exclusión.
Las organizaciones participantes han manifestado que no basta con sobrevivir a las violencias: es necesario resistir con herramientas, proteger con dignidad, y construir políticas desde abajo. Cada experiencia compartida en este proceso evidenció que el cambio no vendrá desde estructuras verticales, sino desde la articulación comunitaria, desde las alianzas interseccionales y desde la memoria de quienes siguen abriendo caminos aún en medio de fronteras.
Lo urgente es garantizar acompañamientos reales y sostenibles. Lo posible es transformar sistemas. Pero lo verdaderamente transformador es hacerlo juntas, en red, desde una ética del cuidado y la justicia. Construyendo Puentes es también eso: una apuesta por no rendirse, por decir que nuestras vidas, nuestros nombres y nuestros recorridos valen la lucha.
