20 de junio de 2026. Cada 20 de junio se conmemora el Día de las personas refugiadas. Miles de personas cruzan las fronteras atravesadas por el temor y la incertidumbre sobre sus vidas y su integridad. Tras el tránsito, se topan con una realidad durísima: en América Latina existe una deficiencia de políticas integradas y unificadas para garantizarles el derecho al refugio.
Si el camino ya es hostil para cualquiera que cruza fronteras, para las personas LGBTIQ+ la situación suele ser más aguda. Muchas huyen de la persecución por su orientación sexual, identidad o expresión de género diversas. Al no haber registros específicos, estas personas no son representadas en las estadísticas oficiales. Y lo que no se cuenta, no existe. Sin cifras claras, es imposible que los gobiernos diseñen políticas públicas y programas de atención que atiendan sus necesidades específicas.
Barreras en la protección internacional para personas LGBTIQ+
Instrumentos regionales claves como la Declaración de Cartagena de 1984, son hojas de ruta que pueden orientar a los gobiernos a garantizar el derecho al refugio, no obstante, siguen existiendo barreras institucionales y sociales. Por ejemplo, una persona con experiencia de vida trans se enfrenta a situaciones que las vulneran aún más: los albergues las ubican en espacios no acordes a su identidad de género, muchas veces los servicios médicos carecen de enfoques diferenciales y los prejuicios de las autoridades en las rutas de desplazamiento terminan repitiendo la misma violencia de la que venían huyendo.
Aunado a lo anterior, los cambios de corrientes políticas han provocado el endurecimiento de políticas securitarias y de control fronterizo. El fenómeno de la “migración inversa” cambió las reglas del juego. En este embudo migratorio, las personas LGBTIQ+ que buscan refugio quedan más expuestas a trata de personas, trabajo forzado y explotación sexual.
Históricamente, las organizaciones de base comunitaria han asumido el rol de brindar acompañamiento y orientación a personas con necesidades de protección internacional, sin embargo, trabajar con presupuestos mínimos ni fuentes seguras de financiación las obliga a registrar los casos en hojas físicas que suelen deteriorarse o su información puede quedar expuesta, incluso otras organizaciones acuden a herramientas de caracterización virtual que no sirven para cruzar datos, analizar riesgos ni armar expedientes sólidos para la incidencia que permita el diseño y aprobación de políticas reconocedoras de derechos o ante el sistema Interamericano, a CIDH. Pero hay una buena noticia que está cambiando la forma de acompañar a las personas LGBTIQ+ con necesidad de protección internacional.
PRISMA: la herramienta segura que reduce barreras en la protección internacional
Por todo lo anterior, era necesario diseñar un sistema de información que permita caracterizar a personas LGBTIQ+ refugiadas y solicitantes de refugio, con altos estándares de confidencialidad, una interfaz amigable y que sirva de insumo para la generación de análisis para la incidencia. Fue así que nació PRISMA, acrónimo que resume la Plataforma de Registro, Información y Seguimiento de Movilidad en las Américas. Es una herramienta que forma parte del proyecto “Construyendo Puentes, Tejiendo Caminos: Promoviendo acciones de exigibilidad de derechos y protección internacional de las personas LGBTIQ+ en situación de movilidad humana en Iberoamérica”, liderado por la Corporación Caribe Afirmativo con el respaldo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) a través del Centro de Formación de la Cooperación Española (CFCE).
PRISMA se diseñó de manera colaborativa y horizontal, con la participación de organizaciones LGBTIQ+ y de movilidad humana distribuidas en las Américas quienes compartieron sus necesidades en términos de registro y seguridad digital que fortalecieron este sistema de información. La construcción de la plataforma inició con s un mapeo de necesidades hecho por la organización VOZES que posibilitó la participación de la firma suiza HURIDOCS quienes se encargaron del desarrollo técnico de PRISMA utilizando Uwazi, un software libre bastante robusto en seguridad que garantiza el anonimato de las usuarias registradas. PRISMA permite mapear riesgos en las rutas de desplazamiento, visibiliza acceso a servicios y pone en relieve las necesidades de las personas con necesidades de protección internacional durante su tránsito. Funciona bajo la lógica de “acción sin daño”, lo que significa que los datos están blindados con accesos restringidos y verificación en dos pasos.
Como otras de las garantías que permite el sistema de información, se encuentra que ninguna organización puede acceder a datos genéricos registrados por otra organización sin previa autorización, siempre salvaguardando la confidencialidad de las personas registradas. De esta manera, PRISMA promueve un trabajo en red entre las organizaciones involucradas en el Proyecto. Esos datos recopilados, totalmente seguros y confidenciales, se transforman en insumos para armar propuestas para fortalecer los mecanismos de protección internacional.
El plan de esta plataforma es fortalecer el protagonismo a los defensores que llevan años en el territorio, mientras les da un escudo técnico. PRISMA busca que las personas LGBTIQ+ refugiadas y solicitantes de asilo dejen de ser solo una cifra y cuenten con el acompañamiento adecuado de organizaciones LGBTIQ+ y de movilidad humana en el continente.
Si desea más información sobre PRISMA y cómo fortalecer a su organización con esta herramienta gratuita, puede ponerse en contacto con Caribe Afirmativo a través de nuestros canales de comunicación y redes sociales.