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Sistemas de Información Éticos en la Lucha contra la Trata de Personas LGBTIQ+

Julio 31 de 2025. En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, desde el proyecto Construyendo Puentes, Tejiendo Caminos —financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)— reflexionamos sobre la importancia de construir y gestionar sistemas  de información desde una perspectiva ética, situada y con enfoque de derechos humanos.

Conversamos con VOZES, una consultora con trayectoria en derechos humanos, género y diversidad, que ha acompañado la creación de  sistemas de información útiles, seguros y aplicables para las organizaciones sociales. En el espacio abordamos algo que pocas veces se discute: el poder que tienen los datos en contextos de trata de personas. Porque los datos no son solo números ni casillas por llenar; pueden ser una herramienta de transformación o, si no se gestionan con cuidado, convertirse en una nueva forma de violencia que expone, revictimiza o vulnera aún más a quienes han sobrevivido a estas situaciones.

En palabras de VOZES: “No preguntemos algo cuya respuesta no nos vamos a poder hacer cargo”. Al abordar este tipo de casos, es mejor solo preguntar lo necesario. En contextos de trata de personas,  preguntar más de la cuenta, o sin una finalidad clara y responsable, puede revictimizar, criminalizar o exponer nuevamente a quienes ya han sido vulnerados. Por eso, en contextos de trata de personas, es fundamental preguntar solo lo necesario, con criterios éticos, garantizando la protección de quienes confían sus relatos.

Al mismo tiempo, decidir no recolectar información por temor al riesgo también puede contribuir al silencio y la invisibilidad. Por eso, el reto está en construir sistemas que, sin dejar de proteger a las personas, nos permitan narrar, denunciar y transformar. Recolectar datos de forma ética no solo minimiza daños: también abre posibilidades para visibilizar y evidenciar las múltiples formas de violencia que atraviesan a las personas LGBTIQ+ en contextos de trata.

Frente a estos dilemas, desde el proyecto Construyendo Puentes promovemos metodologías participativas y situadas, como una forma de responder éticamente a la necesidad de generar información sin reproducir violencias. Entendemos que las herramientas no pueden imponerse sino desarrollarse en conjunto. Escuchar también es una forma de sistematizar. Muchas categorías heredadas de sistemas internacionales —como “mujer/varón”— no logran capturar la diversidad de nuestras realidades. Por eso, desde un enfoque práctico de derechos humanos, se apuesta por construir nuestras propias herramientas y preguntas, respetando los lenguajes, identidades y contextos de cada territorio.

Desde su experiencia trabajando en terreno y acompañando procesos sensibles, VOZES nos comparte cinco lecciones clave que toda organización social debería considerar si trabaja temas LGBTIQ+ con enfoque de trata y sistemas de información:

  1. No recolectes más datos de los necesarios. Pide solo lo que vas a usar y puedas proteger. La información innecesaria no solo sobrecarga, también puede hacer daño.
  2. Usar formularios en la nube o enviar Excel por correo puede parecer práctico, pero es riesgoso. Asegúrate de que los datos estén protegidos, separados y anonimizados cuando sea necesario.
  3. Valora lo cualitativo. Las narrativas, testimonios y experiencias personales tienen un poder transformador. No todo se mide en cifras; muchas veces, lo que conmueve y moviliza está en las voces.
  4. Así como se recolecta información, también debe plantearse cuándo y cómo eliminarla. Guardar datos sensibles por años sin uso, análisis o resguardo adecuado, no solo es innecesario: es riesgoso.
  5. Al transferir información, también asumes el deber de protegerla. No se trata solo de recoger lo que se dice, sino de cuidar a quien confió en contarlo.

Hoy más que nunca hacemos una pausa para reflexionar. Detrás de cada historia de trata hay una cadena de silencios, omisiones y decisiones que permitieron que la violencia ocurriera. Romper esa cadena empieza por escuchar, por cuidar, por acompañar con respeto. Desde los territorios, las organizaciones sociales, los datos y las historias, tenemos la posibilidad —y la responsabilidad— de construir respuestas más humanas, más conscientes y más justas. Que este día no sea solo una fecha en el calendario, sino un recordatorio de que cada acción cuenta cuando se trata de defender la dignidad de quienes han sido vulneradas.