La reciente reforma laboral se convierte en el mayor avance que ha tenido el Congreso de la República de Colombia para garantizar los derechos económicos de las personas LGBTIQ+.
Bajo el lema “Trabajo incluyente es trabajo decente”, el Ministerio del Trabajo de Colombia ha realizado varios eventos públicos en los últimos días, con ocasión de los Días del Orgullo, llamando la atención sobre la urgencia de garantizar trabajo digno para las personas sexo-género diversas y eliminar cualquier práctica de exclusión y discriminación que pone en riesgo la vida de las personas LGBTIQ+ en los espacios laborales. Este compromiso, en buena hora, del Gobierno nacional está antecedido por tres acciones que, sin duda, hacen que este sea uno de los ministerios que, en el actual gobierno, avanza con mayor compromiso en materia de reconocimiento de la diversidad sexual, identidades y expresiones de género.
En primer lugar, fueron sus aportes al Plan de Desarrollo: “Colombia, una potencia para la vida”. Allí encontramos un Ministerio muy preocupado por que en las mesas de participación temáticas previas a su formulación participaran las personas LGBTIQ+, se incluyeran los diferentes diagnósticos realizados por organizaciones sociales y sindicatos sobre desempleo, subempleo y precariedad laboral, y que las preguntas por cómo mejorar las condiciones laborales y avanzar en la concepción de trabajo como derecho incluyeran a las personas sexo-género diversas. Como resultado de este ejercicio participativo, lograron no solo sumar para que este Plan de Desarrollo fuera el primero en el país que tuviese objetivos concretos, con indicadores y resultados, sino que se concretaran dos acciones puntuales en materia del derecho al trabajo de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex:
- Que se promuevan acciones afirmativas para vincular a los espacios laborales a personas LGBTIQ+, con énfasis en personas trans.
- Activar acciones concretas con protocolos y rutas de acción para prevenir la discriminación motivada por prejuicios hacia la orientación sexual, la identidad o la expresión de género diversa. En segundo lugar, la creación dentro del Ministerio de un grupo que lleva las agendas LGBTIQ+, del resorte del despacho del Ministro, ha incluido en las acciones misionales de su despacho varias acciones dignas de destacar:
- Trabajar internamente en la formación de las personas de los diferentes equipos de trabajo del Ministerio sobre el reconocimiento y respeto a los derechos de las personas sexo-género diversas.
- La puesta en marcha de protocolos internos y de circulares y decretos para empleadores y promotores de espacios de trabajo, para activar acciones afirmativas que mejoren el ingreso al mundo laboral de las personas LGBTIQ+.
- Articular acciones con el SENA y, en extensión, con centros de formación para el empleo, contratos de aprendizaje y regulaciones de prácticas laborales, para garantizar la participación de personas LGBTIQ+ y la promoción de espacios libres de discriminación.
- Activar en los espacios de monitoreo y control, que inspeccionan el derecho al trabajo y vigilan el cumplimiento de las normas laborales, los enfoques diferenciales que identifiquen, sancionen y prevengan prácticas de exclusión laboral motivadas por prejuicio.
- Promover también espacios de discusión, estudios y acciones afirmativas con centros de estudios, sindicatos y la empresa privada, que identifiquen nuevas y mejores prácticas para mejorar el acceso al empleo, y con dignidad, de las personas sexo-género diversas.
En tercer lugar, y de manera muy significativa, la Ley 2466, sancionada el pasado 25 de junio y que logra, luego de décadas de precarización del trabajo, proponer una reforma laboral en el país que busca mejorar las condiciones integrales para el acceso al trabajo, su dignificación y modernización, incluye de manera categórica a las personas sexo-género diversas. En el capítulo tercero se indican medidas para eliminar la violencia, el acoso y la discriminación en el mundo del trabajo. Allí se activan cuatro asuntos que son fundamentales para avanzar en materia de trabajo decente para las personas LGBTIQ+.
- En el artículo 16, se ponen límites a la subordinación con restricciones al contrato de trabajo por motivaciones prejuiciosas relacionadas con la orientación sexual o la identidad de género.
- En el artículo 17, se consigna claramente la discriminación contra las personas trans: “Discriminar a las personas con identidades de género diversas, con acciones directas u omisiones, que impidan la garantía de sus derechos en espacios laborales, con ocasión de sus nombres identitarios, orientación sexual o cualquier otro aspecto de su vida personal que no esté relacionado o influya en su ejercicio laboral. Se prohíbe también generar, inducir o promover prácticas discriminatorias hacia las personas trabajadoras que se identifiquen con otros géneros no binarios y diversas sexualidades”.
- Se crean medidas para eliminar la violencia, el acoso y la discriminación en el mundo del trabajo que causen daño físico, psicológico, sexual o económico, incluyendo el acoso y la violencia por razón de género.
Además, en lo general, hay unos avances en esta ley que dignifican la vida de todes los trabajadores y las trabajadoras colombianas, y entre ellos la de las personas LGBTIQ+:
- Reconocimiento de las jornadas nocturnas y fines de semana, que es donde más se concentran las pocas personas sexo-género diversas que tienen un trabajo formal.
- La formalización del trabajo en plataformas digitales, con derechos y seguridad social.
- El reconocimiento del trabajo del cuidado —en el que hay muchas personas LGBTIQ+—, que puedan registrarlo en el sistema de seguridad social para efectos pensionales;
d) creación de canales nuevos de inspección laboral para sancionar prácticas de exclusión, pero también para acompañar a las empresas que asuman compromisos de inclusión. - Se protege el despido sin justa causa, activando una acción afirmativa para reconocer la interseccionalidad en el mundo del trabajo.
Este avance significativo en materia de vida laboral es importante, pero no debemos bajar la guardia en seguir exigiendo trabajo decente para las personas LGBTIQ+, pues en la actualidad tener trabajo es “un privilegio” y tener trabajo formal “una excepción”. La realidad de las personas sexo-género diversas es la ausencia de espacios laborales, el subempleo o la precariedad laboral. No hay acceso a ingresos suficientes ni garantías de protección social; no se acceden a beneficios laborales y las pocas personas que tienen un empleo se ven sometidas a mayores presiones y exigencias, a restricciones al libre desarrollo de su personalidad y a la privación de los derechos que tienen los otros trabajadores. Con el agravante de que los pocos esfuerzos que, hasta el día de hoy, han hecho los gobiernos en esta materia son los casi siempre fallidos proyectos productivos y el sofisma de ser autogeneradores de su propio empleo, sin garantías y alejando el derecho a tener un trabajo. La pandemia dejó claro en este país y en el mundo que el rápido empobrecimiento y el incremento de la habitabilidad de calle de muchas personas LGBTIQ+ era señal de la precariedad de su vida laboral y de la exclusión y discriminación que perviven en los espacios laborales. La ausencia de acciones afirmativas en espacios de formación para el empleo y en los programas de primer empleo siguen haciendo del trabajo una realidad ausente para las personas LGBTIQ+, que esperamos que esta ley nos permita avanzar en corregir.
Wilson Castañeda Castro
Director
Caribe Afirmativo
