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Tres muertes en un fin semana: violencia letal contra hombres gay en Meta, Medellín y Barranquilla

03 de marzo de 2026. En menos de 3 días, tres hechos violentos han cobrado la vida de hombres gay en distintas regiones del país. Los casos, ocurridos en Meta, Medellín y Barranquilla, revelan patrones diferenciados pero coincidentes en un contexto de riesgo creciente para hombres diversos, especialmente cuando median citas concertadas por plataformas digitales o escenarios donde aumentan las violencias.

El pasado 28 de febrero fue reportado el fallecimiento de Jonathan Badillo, hombre gay oriundo del área metropolitana de Bucaramanga, quien fue encontrado sin vida en el baño del Hospital Departamental de Granada, en el Meta. De acuerdo con fuentes conocidas por organizaciones sociales, el caso podría estar relacionado con dinámicas de captación a través de plataformas utilizadas por hombres gay y hombres que tienen sexo con hombres (HSH).

Según estas versiones, el presunto agresor emplearía estrategias de “engrase” o generación de confianza, interesándose por la vida cotidiana de las víctimas para disminuir sus barreras de autoprotección. Posteriormente, habría suministrado sustancias —presuntamente benzodiacepinas— ocultas en dulces o chocolates, provocando estados de indefensión, somnolencia profunda e incluso pérdida de conciencia prolongada. Las autoridades deberán esclarecer con rigor las circunstancias del fallecimiento y determinar si existe una estructura delictiva detrás de estos hechos.

Un segundo caso se registró en Medellín, donde fue hallado sin vida Didier Alejandro Barón Vinasco, de 42 años, al interior de un hotel ubicado en el barrio Boston, en el centro de la ciudad. Según información preliminar, Didier ingresó en la madrugada del domingo 1 de marzo acompañado de otro hombre. El reporte inicial señala que la víctima presentaba heridas con arma blanca. El presunto agresor huyó del lugar. 

El tercer hecho ocurrió el 2 de marzo en Barranquilla. Ese día se confirmó el fallecimiento de Édgar Jiménez Ruiz, de 26 años, quien había resultado herido la noche anterior, en el sector San Pío del barrio El Bosque, en el suroccidente de la ciudad. De acuerdo con testigos, hombres armados lo abordaron en la carrera 8A con calle 74ª, barrio el Bosque (Suroccidente de Barranquilla) y le dispararon en el pecho. Aunque fue trasladado a un centro de salud, murió horas después debido a la gravedad de la herida.

Estos tres hechos, suman en total 18 casos de asesinatos a personas LGBTIQ+ según el Observatorio de DD.HH de Caribe Afirmativo, de los 4 corresponden a hombres gais. Si bien las autoridades investigan cada caso de manera independiente y con hipótesis preliminares distintas —posible suministro de sustancias, homicidio con arma blanca y hurto violento—, organizaciones de derechos humanos advierten que estos hechos no pueden analizarse de forma aislada del contexto estructural de violencia que enfrentan hombres gay en Colombia. Las dinámicas de cita a través de aplicaciones, la criminalidad oportunista dirigida a hombres que buscan encuentros en espacios privados y la persistente estigmatización social configuran escenarios de especial vulnerabilidad. En varios territorios del país se han documentado patrones de agresión en los que la orientación sexual real o percibida de las víctimas se convierte en un factor de riesgo.

Desde una perspectiva de derechos humanos, el Estado colombiano tiene la obligación de investigar estos hechos con debida diligencia, identificar posibles patrones y adoptar medidas de prevención que incluyan campañas de información, articulación con plataformas digitales y garantías de seguridad para personas LGBTIQ+.

Los nombres de Jonathan Badillo, Didier Alejandro Velasco y Édgar Jiménez Ruiz no son cifras. Son vidas truncadas en contextos donde la diversidad sexual continúa siendo un factor que incrementa el riesgo. La respuesta institucional no puede limitarse a la reacción penal; debe incluir prevención estructural, reconocimiento del problema y acciones concretas para garantizar el derecho a la vida y a la seguridad de todas las personas, sin discriminación.

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