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Un asesinato que sacude a Medellín: el caso de Marco Guillermo Sierra reabre el debate sobre la violencia contra personas diversas

01 de diciembre de 2025. En la madrugada del domingo 30 de noviembre, en un inquilinato del centro-oriente de Medellín, fue hallado el cuerpo sin vida de Marco Guillermo Sierra, un hombre de 38 años, integrante de la población sexualmente diversa. Su muerte, violenta y rodeada de silencios, vuelve a encender las alarmas sobre el persistente riesgo que enfrentan las personas LGBTIQ+ en el país.

Según los primeros reportes, Marco Guillermo fue encontrado dentro de su habitación con múltiples heridas cortopunzantes: en la parte anterior del cuello, una en la clavícula izquierda y otra en el pómulo izquierdo. El hallazgo ocurrió luego de que vecinos notaran que un hilo de sangre se filtraba por debajo de la puerta, alerta que llevó a la macabra confirmación.

Testigos relataron que, alrededor de las 12:20 de la noche, la victima ingreso a su viviea junto otro hombre, a quien lo habían visto anteriormente. A eso de la 1 pm el acompañante salio corriendo del lugar de los hechos y siendo la última persona en ver a la víctima.

El caso, que ya es seguido por el Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo, corresponde al homicidio número 63 contra personas LGBTIQ+ registrado en 2025. La organización advierte que esta cifra refleja un patrón sostenido de violencias motivadas por prejuicio, que continúa sin encontrar respuestas contundentes del Estado.

Caribe Afirmativo hace un llamado urgente a la Fiscalía General de la Nación, a la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá para que se activen de inmediato los protocolos de investigación con debida diligencia reforzada, de modo que se esclarezcan los móviles del crimen y se garantice justicia para Marco Guillermo. Dicha investigación sea con enfoque de género y diversidad sexual, que permita esclarecer los hechos, identificar responsables y evitar que nuevas vidas sean arrebatadas bajo circunstancias similares

Así mismo, instamos a las autoridades locales y nacionales a fortalecer las medidas de prevención, atención y protección frente a las violencias motivadas por prejuicio, que siguen cobrando vidas y profundizando el miedo en comunidades históricamente discriminadas.

Cada asesinato es un recordatorio doloroso de que la discriminación sigue matando. La muerte de Marco Guillermo Sierra no solo deja un vacío en quienes lo conocieron; también invita a mirar de frente un fenómeno que, pese a su gravedad, continúa normalizándose en muchas regiones del país. Mientras las autoridades avanzan en las indagaciones, el caso queda como un nuevo signo de alerta sobre las deudas pendientes con la diversidad y la dignidad humana.