14 de agosto de 2026. En los últimos años, Caribe Afirmativo ha desarrollado procesos de formación y sensibilización dirigidos a funcionarios y funcionarias públicas en diferentes ciudades y municipios del país. Recientemente lo hicimos en Medellín, Cartagena y Barranquilla, con el propósito de contribuir a la construcción de una función pública garante de los derechos de las personas LGBTIQ+, capaz de brindar un trato digno, reconocer la diversidad y responder de manera adecuada a las necesidades de todas las personas.
Estos procesos también han permitido identificar retos. En algunos espacios de formación persisten imaginarios asociados a la orientación sexual y la identidad de género, dificultades para reconocer los pronombres y las identidades de las personas, así como ideas arraigadas sobre los roles de género, que reproducen estereotipos sobre lo que significa ser hombre o mujer. También aparecen prejuicios que relacionan a las personas LGBTIQ+ con problemas de orden público o que cuestionan sus experiencias de discriminación y violencia.
Lejos de entender estas situaciones únicamente como tensiones propias de un espacio de sensibilización, Caribe Afirmativo considera necesario reconocerlas como oportunidades para fortalecer la función pública. Es decir, la formación propone herramientas para transformar prácticas e imaginarios que, cuando llegan a la atención directa de la ciudadanía, pueden convertirse en barreras para el acceso efectivo a derechos.
Ante una catástrofe, esto cobra mayor relevancia. La institucionalidad debe actuar con rapidez para proteger la vida, atender a las personas afectadas, garantizar albergue, entregar ayudas, restablecer servicios y acompañar los procesos de recuperación. Pero una respuesta rápida no necesariamente es una respuesta adecuada para todas las personas. Cuando existen prejuicios o desconocimiento sobre las realidades de las personas LGBTIQ+, existe también el riesgo de que sus necesidades particulares queden invisibilizadas dentro de respuestas institucionales estandarizadas. Incluso, que quieres estén expuestas a mayor vulnerabilidad y precariedad en sus vidas cotidianas, pueden sufrir impactos mayores.
La emergencia provocada por el reciente sismo en Colombia lo evidencia. Caribe Afirmativo ha documentado afectaciones sobre personas LGBTIQ+ en distintos territorios y ha advertido sobre barreras para acceder a ayudas humanitarias, dificultades para garantizar espacios seguros y la necesidad de reconocer las redes comunitarias y las familias sociales de las personas afectadas. En Quibdó, por ejemplo, se han reportado personas diversas que perdieron sus viviendas y que no cuentan con información suficiente sobre las rutas para acceder a las ayudas que están llegando al territorio.
En una emergencia, no reconocer un nombre o un pronombre, desconocer las formas diversas de familia, asumir que todas las personas tienen las mismas redes de apoyo o reproducir una mirada binaria sobre quienes necesitan atención implica retos adicionales. Es decir, puede determinar si una persona se siente segura para solicitar ayuda, si puede acceder a un albergue, si su núcleo familiar es reconocido, si recibe atención en salud sin discriminación o si sus necesidades son registradas.
La respuesta institucional debe contar con herramientas para reconocer las identidades y expresiones de género, evitar prácticas sexistas, homofóbicas o transfóbicas, garantizar albergues seguros y no excluyentes y asegurar que las ayudas humanitarias lleguen también a quienes históricamente han enfrentado mayores barreras de acceso. Asimismo, debe garantizar atención psicosocial con enfoque de género y diferencial, especialmente cuando las personas han enfrentado pérdidas, desplazamiento o situaciones traumáticas.
También resulta fundamental reconocer a las familias sociales y las redes afectivas y comunitarias que construyen las personas LGBTIQ+. En situaciones de emergencia, estas redes pueden constituir el principal soporte para encontrar refugio, localizar personas, distribuir información y acompañar procesos de cuidado. Por ello, deben ser reconocidas como interlocutoras legítimas y como aliadas de la respuesta institucional, sin que esto implique trasladar a las organizaciones sociales responsabilidades que corresponden al Estado.
La experiencia de estos procesos de formación demuestra que construir una función pública respetuosa de la diversidad implica transformar prácticas cotidianas, como escuchar sin prejuicios, reconocer a las personas como ellas se nombran, comprender sus contextos, identificar las barreras que enfrentan y actuar para que esas barreras no se reproduzcan desde las instituciones.
Por eso, Caribe Afirmativo hace un llamado a las instituciones públicas nacionales y territoriales a continuar fortaleciendo sus procesos de formación y sensibilización en derechos de las personas LGBTIQ+ como parte de una política permanente de garantía de derechos, atención digna y preparación institucional.
Una función pública que reconoce la diversidad está mejor preparada para responder ante una emergencia. En una emergencia, todas las vidas importan. Y para que esa afirmación se convierta en una realidad, la respuesta pública debe estar preparada para reconocerlas a todas.
